sábado, noviembre 12, 2011

Cuando tu vida se cae a pedazos... Y no es tan malo

Los pulmones se mueven con más esfuerzo de lo acostumbrado. Tal vez sea el aire encerrado del cuarto. Tal vez sea ese fino polvo que cae del techo. Pero lo más seguro es que estos pulmones están cansados de tanta angustia nocturna que los hace trabajar horas extras.

Algunos me cuestionan el porqué de mi cambio repentino de residencia, pero lo sorprendente es recapitular como es que llegué hasta aquí en tan corto tiempo.

Parece que familia, pareja, fe, amistades, inquilina y el auto se pusieron de acuerdo para darme unos buenos madrazos y salir sonriendo para seguir disfrutando su vida.

Dicen que uno es el arquitecto de su vida.

Un fin de semana la ciudad que había formado con muchos sueños y fe se empezó a caer poco a poco. Los edificios que tenían fachada de aspecto admirable resultaron huecos en su interior.

Asi que, parado desde un monte virgen, pude ver como caían uno a uno estos elefantes blancos que en su momento sirvieron de mucho.

Al ver el derrumbe y oír como chocaban los materiales contra el suelo me envolvió una sensación de miedo y de esperanza. Tengo suficiente material para salir adelante con este proyecto de renovación.

Los cimientos son buenos. El material es bueno. La ciudad está en mis manos.

De esta manera visualizo mi vida un sábado a las 4:00 de la mañana.

Mis pulmones siguen respirando la pesadez del aire. Tal vez venga de toda la carga que le quité a mis hombros.

CDT.

Cuando una persona es "buena onda" y después pide lo que es justo termina siendo un ogt.

No es chido ser "buena onda"

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