lunes, agosto 29, 2011

Cuando lo mejor que puedes hacer es alejarte

En esta tarde que se niega a convertirse en noche mis ojos tratan en vano de sacar unas cuantas lágrimas. El consuelo que viene después de estallar en llanto es algo que muy pocas veces consigo. La solución para llenar ese hueco es dejar atrás el consuelo y ver de frente a la tristeza.

La razón de querer sacar esa lágrima es que mis parejas sentimentales están mejor cuando toman ese tren que nunca regresa. La veces que he oído que lo mejor “par los dos” es que estemos separados son casi tan numerosas como las mentoras de un político que sin vergüenza alguna te promete que vas a estar mejor si votas por él.

Hoy mis principales aliados (redes sociales) me está jugando una mala broma tirándome fuego amigo. Las fotos de personas con sus hijos naciendo, gente invitándose a salir, mensajes de esposas sintiéndose orgullosas del progreso de su esposo y otros bonitos anuncios sólo me hacen pensar que no sirvo para eso.

Una ex pareja me manda un mensaje de texto pidiéndome dinero para pagar la renta del departamento donde vive con su hijo y la visita su novio. Me pregunto si habré dejado algo más que un número telefónico para pedir ayuda. Sinceramente no lo creo.

 Cuando veo por lo que me cambiaron no sé si reír o correr a la barranca más cercana y aventarme de manera tranquila para mejor pasar a mejor mundo para encontrarme platicando con Freud. Siempre terminan diciendo que soy muy valioso y de lo mejor en su vida, pero al ver por lo que me cambiaron me doy cuenta que nomás es otro discurso hueco. Como el del político sin vergüenza.

¿Qué me queda por hacer? Verme en el espejo y aceptar que no puedo con una relación a largo plazo. Parece ser que, a menos que no me involucre y desconfíe de la persona que tengo enfrente, no tendré la estabilidad que una pareja demanda.

Y si, el corazón me duele por tener esta incapacidad de amar de manera racional y progresista. La única manera que me queda para huir es correr con mi iPod sabiendo que nadie me espera y nadie va tras de mí.

De esta manera nadie sale lastimado y tendrán más noches buenas que malas. Las malas se van cuando Yo ya no estoy.

3 comentarios:

DorisFM dijo...

Confieso que más de una vez, al ver las novias que pasan después de mí (gracias, Facebook, Twitter y demás), mi autoestima se fortalece, muajajá. Como sea, ánimo, que la vida es corta y la incertidumbre siempre será mucha.

Chio dijo...

El problema comienza con nuestra tendencia a compararnos, realmente no importa si el tal x cual es mejor/peor persona o si esta mejor conmigo o no... Tampoco son tus conjeturas lastimosas de si eres capaz de amar o no... Ese es un don con el q naciste... La felicidad o el vacio viene de ti mismo x tus meritos propios... Enfocate en eso amigo, tk besos

Anónimo dijo...

Hay mucho dolor y desafortunadamente mucha verdad en tus palabras. Siento tu dolor, porque de cierta manera refleja el mío. Muchas veces he pensado igual, que la incapacidad de amar me tiene destinada a la soledad. Pero luego pienso NO, no soy incapaz de amar, solo amo de una manera diferente, de una manera que no es "mainstream" y que no se entiende. Tal vez me encuentre a alguien que ame de la misma manera, pero por lo pronto yo también seguiré corriendo.