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lunes, abril 25, 2005

Uno, Dos, tres por el Peje!!!

Nadie cuestiona la gran popularidad que tiene el jefe de gobierno del Distrito federal, Andrés Manuel López Obrador, quien lidera las encuestas y además, se ha robado la conversación de los domingos en una parte importante de la sociedad.

Ahora, el gobierno federal, se ha puesto como tarea el derrocarlo, en lugar de ponerse a trabajar en lo que respecta a nosotros, loa mexicanos que votamos para que se trabajara de una manera diferente.

Hoy fue una marcha para ratificar su popularidad y para decirle a México que está en campaña, que el gobierno federal y el PRI se pueden esperar otros 6 años más por que el va a ganar.

Como cuestionarlo, si estaba lleno el zócalo y las calles circunvecinas. Leonel Godoy, presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), calculó a los manifestantes en un millón de personas, pero como a los políticos no les creo ni la mitad, le pongo número de 460 mil personas, que aún así, ya los quisieran los tarados de la academia para un concierto gratis en el mismo lugar.

Todo estaba hecho para que se exaltara uno, los helicópteros, los cohetes para exaltar el corazón, las pancartas, las consignas y el nuevo lenguaje que le permite llegar a más gente. Y la verdad es que cuando la gente gritaba, la piel se ponía chinita y no era por los coreanos de Izazaga.

Las tlayudas con nopales y queso, hacían de mi anemia una prioridad, el sol carcomía mi piel y parecía que el discurso nunca acabaría, pero en eso vino otra vitoreada y la piel quemada se convirtió en importación china nuevamente.

Así que mejor deje los placeres personales por un rato y me puse a analizar su discurso, el cuál, terminó con un efusivo: “Y les informo que mañana, formalmente, regreso a trabajar”.

La gente se emocionó, tal vez por que pensó que el haría el trabajo y ellos descansarían en casa, por que yo me deprimí cuando escuche eso; era la hora de decir adiós al fin de semana.

Y ahora, con un poco de nociones semiológicas y psicológicas, dijo la frase que marcaría los titulares de mañana: “los quiero desaforadamente”. Con eso se despidió.

Así la gente se fue saliendo de la plancha del Zócalo y como la mayoría era gente de 30 años para arriba, el desalojo fue lento, no como el del concierto de dos días atrás, que fue desalojado en menos de 10 minutos. Claro, También no era ni el 10 % de los manifestantes, más bien era mucho menos.

Así que puse en práctica mi paciencia y esperé a que desalojaran la avenida principal y leía las mantas y pancartas que tan ingeniosamente habían hecho los defeños.

Leonel Godoy pasó a un metro de mí, lo cual me sorprendió y fui tras el para decirle que soy un locutor y que necesito unas palabras, a lo cuál me contestó que eran más de un millón de personas, la manifestación política más grande de la historia.

Su agente de seguridad se metió en medio de ambos. En ese momento puse dos disyuntivas: o me quieren quitar del camino o este pelotín quiere hacer un trío. Afortunadamente fue lo primero.

Me despedí de la gente de la esperanza y me enfile rumbo al metro para regresar a mi hogar, el cual me esperaba para cumplir con la siesta dominical que anuncia el regreso de un principio de semana.

3 comentarios:

Jorge S. Badillo dijo...

Hola, de dónde eres locutor? Hice una recpilación de crónicas de la marcha en los weblogs. Puse la tuya, ojalá puedas checar la lista y darme tu opinión. Saludos

Jorge S. Badillo dijo...

jeejej mi weblog es http://www.aweblog.org

:::Yoshimi::: dijo...

Buena reseña, saludos =)