domingo, julio 19, 2015

Un poste digno de confianza

Mi dedo se estira para apretar el botón que ordenará al elevador a llegar al piso 4 de la redacción. Cuando las puertas cromadas se abren después de 30 larguísimos segundos, entro al cubículo de espejos. Cierro los ojos para escuchar como truenan los huesos de mis vértebras al inclinar de más la cabeza.

Por fin llego a la sucia y oscura planta baja en donde registrarán mi mochila para verificar mi honestidad corporativa, para después echarme a una calle mojada llena de mugre, orines y grasa de que arrojan los insalubres puestos de comida.

Esta parte de la ciudad es oscura gracias a que el Jefe de Gobierno se le ocurrió bajar el switch para dejar que las sombras se comieran a las docenas de indigentes que buscan un refugio que pueda ser más confortable que una casa de interés social.

En medio de esos méndigos mendigos había uno que apestaba a orines a metros de distancia. El oloroso indigente se paró en medio de un charco y se puso a platicar con un poste hasta que llegó a las lágrimas. Lo abrazó como se abraza a una persona en momentos de quiebre.

Tras observarlo unos momentos dejó intempestivamente su conversación y se dirigió a la otra esquina para platicar tímidamente con el otro poste. Como si apenas lo conociera.

Una foto publicada por Jorge González Correa (@correarules) el
Al estar de metiche con el amigo de todos los postes, se me acercó una joven de ojos grandes y dientes poco ordenados. Los primero que me preguntó era si estaba dispuesto a casarme con ella.

Mientras trataba de ver sus dientes Montessori, pensé por unos segundos si me casaría con ella. Si estaría dispuesto a casarme con una persona que no conocía y que me ofrecía algo tan íntimo a media calle húmeda.

Tras darle una respuesta que pareciera lo suficientemente innovadora y razonada para evitar una mala reputación, me di cuenta que esa pregunta siempre me ha puesto en jaque. Tantas veces me han hecho que me formule esa pregunta o su escenario similar y la mayoría de las veces he salido por la puerta de atrás abucheado por el respetable.

Pero recordé una vez en la que me esforcé por tratar de responder a esa pregunta de la mejor manera que conocía: dando respuestas totalmente honestas.

El resultado de esa puesta en escena fue una producción que prometía pero que, por cuestiones de logística y de mercado, terminó quebrando a pesar de los momentos inigualables que se vivieron.

Los recuerdos, las palabras y los pocos vestigios que quedan en el internet como testigos protegidos del amor que no fue, llenaron mi cabeza y la pantalla de mi teléfono inteligente. Al recordar datos, palabras y escritos en estados de Facebook hicieron que mis 12 millones de neuronas hicieran un viaje al pasado.

De repente ordené las oraciones en mente que le daban sentido a la historia de esa relación. Desde el odioso “I need a nap” hasta el “Bendita tu luz”.

Todo ese torrente de recuerdos y sensaciones pasadas me hicieron parar en un charco que está en medio de la calle que conduce a mi departamento. Al levantar la vista vi un poste con el faro apagado. Busqué inútilmente la luna que se ocultaba en las gruesas nubes del verano chilango.

Así que me recargué en un auto que estaba lleno de  gotas de agua. Pensé en lo afortunado que fui al tener la esperanza que años atrás había una persona que, al igual que yo, nos ayudábamos de una esperanza para seguir adelante.

Así que miré hacia el charco y sonreí al entender al méndigo mendigo que hablaba con los postes del Centro Histórico. Él no tiene quien le llame por Skype pero necesita tener la esperanza en algo que le permita, al menos por esta noche húmeda y fría, sentir que no está sólo y seguir adelante.

Al poco rato de estar reflexionando sentí como se humedecía mi ropa. Caminé al mí desordenado hogar y busqué las llaves para abrir la vieja puerta de madera. Moví mi cuello para descansar y volvió a tronar.

Es tiempo de apagar la luz. Tal y como lo hicieron para ocultar a los indigentes.

martes, abril 28, 2015

Velocidad del sonido

Es la una de la mañana y no puedo dormir. El desajuste de descansar demasiado en mi día libre hace que empiece mi semana laboral con más cansancio físico y mental.

Así que apagando las luces me pongo a escuchar los ruidos que se filtran por la ventana de mi departamento.

A lo lejos escucho una aeronave que se va acercando poco a poco, mientras que el último tren del metro viaja hacia la última estación de la linea 2.

La regadera del vecino se mezcla con la puerta que abrió la vecina de abajo que se dispone a salir al Oxxo.

Todos estos sonidos me parecen familiares pero no me pertenecen. No están en mi interior.

Esto me hacen pensar ¿Tengo un lugar en este mundo? ¿Pertenezco a algo? Poco a poco me llega la sensación de que no hay lugar para mi.

Tal vez mi sentido de pertenencia esté en otro lado. Tal vez el problema es interno.

Tal vez debo escuchar los sonidos del interior de mi ser

sábado, abril 18, 2015

Kendall Jenner para la Revista GQ; aplausos totales

Las nalgas de Kim Kardashian me tienen hasta la madre. La mujer que supera el número de operaciones estéticas a la de sus años (nació en 1980) aparece en mis redes sociales, televisión, revistas y hasta folletos de comida rápida.
Así que cada vez que veo su trasero tipo “dogo” sonorense (Al que Kanye se encarga de ponerle el estra cheese weeze #ElGaaaas) mi líbido comienza a bajar hasta que salgo volando de la redacción como si fuera un ángel eunuco.
Así que, por mi salud mental y fisiológica, hice que quitaran cualquier cosa que viniera con la etiqueta o nombrara a Kim Kardashian y así eliminar cualquier cosa que estuviera ligada a ese clan tan perverso.
Pero mi ordenador tuvo una fuga de información y por azares del destino llegó a mi su media hermana Kendall Jenner: mujer altísima, de ojos encantadores, piernas eternas y una estatura que sería la envidia del 99.4% de las mexicanas.
La chica parece perfecta pero su familia se vino abajo cuando su padre decidió cambiarse de sexo para liberar a la mujer que duerme en ese cuerpo de hombre. Tal vez esa sea la razón más fuerte por la que anda con Justín Bieber. Ya saben, las chicas buscan una pareja parecida a su papá.
Pero volvamos a lo que nos interesa. La chica que tiene apenas 19 años, no puede comprar una cerveza de manera legal ( aunque por la fama y fortuna que tiene manda a alguien a comprar sus Miller Light desde los 9 meses de nacida) llegó a los lentes de la Revista GQ y nos dejó este video lúdico.
Apuesto a que cuando terminarán de ver este material terminarán aplaudiendo como focas.

viernes, abril 03, 2015

Break de Semana Santa

Son días santos y lo único que se me ocurre es quedarme una hora más acostado en la cama con la finalidad de poder vaciar un poco del estrés que mantienen a mi hombro izquierdo como una roca.

Quería quedarme dormido unas 12 horas más, pero el dolor de los riñones y la vejiga a punto de explotar hacen que salte de la cama para empezar mi jornada.

La respiración se me corta y empiezo a ahogarme mientras la espalda baja comienza a ensancharse en el intento de ingresar una gran bocanada de aire. Como si mis pulmones estuvieran arriba de mis nalgas.

Después de un rato empiezo a ver las noticias. No hay mucho. Lo más curioso es todo el desmadre que hizo David Korenfeld para meterse en honduras. Como si superpoder en las últimas horas era moverse lo más parido posible en arenas movedizas.

Me hago un té y comienzo a trabajar en el proyecto que me tiene entusiasmado y con las ojeras de mapache. Después de 5 horas me meto a bañar para acudir al Cielito Lindo para ponerme al día con una amiga.

Tras tomar un chocolate con chile y ver lo bien que se siente con su nuevo trabajo, no me queda más que empezar a relajarme y convencerme que lo mejor que puede hacer una persona es creer en uno mismo y convencerse que puede estar en un lugar mejor. 

Caminé a un centro comercial mientras la lluvia coqueteaba con volver a caer de manera artera. Parecía que había muy buenas ofertas de cosas que realmente no necesito. Lo único que hizo que mi cartera se abriera de par en par fue un puesto de tacos en donde le pude poner complementos que iban desde el chicharrón seco hasta los aderezos de dudosa procedencia.

Regresé a casa y al caminar por las calles empapadas de la colonia, se podía ver un poco de bruma a lo lejos. Caminé por las calles escuchando a Gorillaz. 

Pruebo con otra bocanada de aire. Me doy cuenta que la mejor forma de tener ideas frescas es cambiar tus hábitos y experimentar algo nuevo. Un café con alguien con quien no habías platicado; ver un montón de productos y personas añorándolos o terminar en un puesto callejero y probar  los mejores tacos de los últimos 6 meses.

Me paro frente a la fuente con las luces de led moradas. Paso la mano derecha por mi hombro  izquierdo para masajearlo. Esta menos tieso. Aún así se sigue sintiendo como una piedra.

Keroseno!!! por @Correarules

Periodista. When you have to choose between truth and legend, ... I say choose the legend... Tony Wilson