jueves, enero 08, 2015

La vecina vidente

Vivir en un edificio de departamentos en el Distrito Federal te permite convivir con gente extraña a la que jamás invitarías a tu casa a convivir un viernes por la noche por más sólo que te encuentres en tu vida.

Este es el caso de la vecina del primer departamento de la entrada del edificio. Una mujer de unos 45 o 50 años que es aficionada a los artilugios esotéricos y que siempre con una ansiedad que sólo puede calmar un cigarro sin filtro.

La mujer, que no tienen ni idea de las redes sociales o cualquier otra cosa que tenga tenga que ver con internet, tiene como política involuntaria el tener, por lo menos, 3 tonos de color en su cabello maltratado por la nicotina y la poca ventilación a la que se somete en su departamento.

Pero no todo es negativo con la vecina ya que ella le entra a la brujería blanca de manera profesional. en la entrada de su casa se puede ver un pequeño espejo y un tridente rumbo al oeste que le ayuda a las malas vibras.

Amante de los animales, tiene 3 gatos y un perro que le dan un buqué singular a sus 75 metros cuadrados recién remodelados gracias a un préstamo que recibió de parte de un "amiguito" de la delegación gracias a una limpia que le había hecho.

Hoy por la mañana salte de las escaleras para tratar de recuperar algunos segundos a mi acostumbrado retraso matinal, cuando me encuentro el pasillo de la entrada lleno de tierra. Al final se encontraba la vecina atrás de una maceta buscando algo en su interior.

-Buenos Días vecina ¿Todo bien?
- Feliz año vecino. Lo veo diferente. 

El recibir esa aseveración de la mujer que trabaja como bruja me dio la impresión de que por fin se habían cumplidos sus deseos y ahora tenía cara de sapo con arrugas. 

- Espero que no me vea tan jodido.
- Claro que no. Pero siento que algo le va a cambiar en su su vida. Siento mucha energía.
- Pues muchas gracias por que necesito una ayuda pronta.

A, ver sus uñas llenas de tierra  y una franja de negra en su frente, no pude más que preguntar la razón del desmadre que había provocado en el pasillo común.

-¿Qué está haciendo con esa maceta?
-Le estoy quitando todas las cosas malas que me dejan los vecinos del departamento de arriba. Ellos son adoradores de la Santa Muerte y es peligroso. Así que este año quiero que se vaya todo lo negativo de mi vida y voy a poner unos duendes para que me vaya mejor y no me perjudiquen.

Tras recibir tal respuesta no pude más que decir: "Ah. Bueno vecina me tengo que ir a trabajar. Espero que pueda repeler toda esa melcocha mal vibrosa".
- No se preocupe. También estoy pidiendo por usted. Va ver que se va a sentir diferente

Tras tal afirmación no me quedó más que dar las gracias, dar un paso a mi derecha y abrír la puerta principal para salí corriendo al metro para coger el último asiento disponible del Metro.

Al llegar a mi lugar de trabajo me preguntaron: ¿Que te trajeron los reyes magos?
- "Un pasillo lleno de tierra, una vecina loca y puras buenas vibras.".

martes, diciembre 23, 2014

Desperdiciando los años nuevos (I'm the One)

Una vez me dijo una persona que la celebración del año nuevo servía para renovar las esperanzas y para tener la flamante oportunidad de de comenzar a escribir en una hoja nueva y limpia, pero con los años esta fecha me hace recordar que cada vez me quedan menos hojas a esta libreta llamada vida.

Al hacer un recuento de lo que he escrito en estos años de mi vida he llegado a la conclusión que, hasta este momento, mi vida es una ironía plagada de errores y que me hacen recordar que sólo soy un perdedor más haciendo lo que mejor sabe hacer: levantarse después de morder el polvo.

Al ver las diferentes etapas por las que he tenido que caminar a lo largo de estos años no queda más que reirme, suspirar, llorar, extrañar y levantar la vista.

Desde el principio de mis historias se puede ver que hay personas que apuestan en mi contra, pero al poco tiempo se arrepienten. No por que pierdan su inversión, sino por que simplemente yo tengo mi propia competencia.

Entre las líneas se puede ver que lo que para muchos era una derrota humillante y con sendos rasgos fatídicos, al final resultó el mejor resultado para que saliera ganando por otro lado.

Los curioso es que cada vez que que pensé que había ganado, pude voltear y darme de cuenta que en realidad no había logrado nada y que al final seguía desnudo caminando en este mundo y gastando las hojas de mi vida.

¿Cómo las gaste? Venciendo mis miedos, conociendo amigos, perdiendo la confianza de otros, poniendo valor en lo que no lo tenía, conociendo la belleza en donde nadie la buscaba, creando momentos mágicos, y dejándome llevar por la casualidad para encontrar nuevos horizontes.

Así que en los finales de este año puedo ver que a lo largo de esta historia no soy más que un hombre con suerte (mucha suerte)  y que, hasta el momento, se podría definir con un título: La vida poca madre del mejor perdedor del mundo.


jueves, noviembre 06, 2014

Empatía: la otra desaparecida

Estoy frente a los dirigentes del principal partido político de izquierda en el país y que son responsables de haber puesto a un presidente municipal ligado al narco a cambio de muy buenos billetes.


Con el cabello recién pintado, el que funge como líder fáctico de esa simulación de izquierda asegura que hay una serie de descalificaciones en contra de su partido por medio de los periódicos y espacios noticiosos.


Lo que no se han dado cuenta que es que esa campaña mediática montada en su contra está basada en hechos reales totalmente comprobables.


Lo mejor es cuando sale uno de sus ex Presidentes Nacionales que hace unos días salió de Ciudad Universitaria empujado por un grupo de unas decenas de estudiantes que le gritaron una y otra vez “asesino”.


Con todo y su peinado de queso Oaxaca envuelto en un traje de caballero, de esos que los de recursos humanos se basan para decidir las habilidades de los aspirantes, el izquierdista llamó “radicalitos” a los que los increparon.


Ante esa falacia de izquierda política no me quedó más remedio que voltear a ver a una reportera con una falda bien ajustada y lentes que mostraban la intelectualidad según el fan de Murakami.


Tras dar unos pasos a la derecha, pude quedarme a unos centímetros de ella y ver el micrófono dibujado en la pantalla de su celular, mientras su cuello se movía de un lado a otro buscando un refugio del estrés.


Los entacuchados indignados hicieron relevos. en esta ocasión pensé que dirían algo a los padres de los normalistas desaparecidos de #Ayotzinapa. Un signo que mostrara algo de empatía con los padres de los estudiantes. algo que ayudara al dolor que vive esta nación.


Pero no fue así. Lo único que escuchamos es un reclamo a 2 periódicos de circulación nacional para decir que ellos no habían rentado ni una grúa de los ahora “espurios proveedores de maquinaria”.


Al finalizar salen como amigos de primaria y se felicitan el uno al otro por el gran trabajo realizado en la conferencia de prensa. De los padres afectados no se habla.

Volteo a ver a la reportera. Me sonríe y sale caminando del salón meneando las caderas lo suficiente para acentuar su figura sin ser vulgar. Las endorfinas me lo confirman.

miércoles, octubre 15, 2014

La primera noche fría del fin de año

Mi dedo índice da el último click de la jornada laboral a la que dediqué 13 horas de mi vida tratando de bajar datos de varios estado de la República. Para acompañar esta aventura está una migraña pasiva agresiva que me recuerdan las ganas que tengo de llegar a mi base de confort.

Al abrir la puerta de cristal templado y ver como se eleve la cortina metálica, siento como entra una corriente de aire helado que me recuerda que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Fecha que históricamente me ha dado unos buenos knock-outs emocionales.

Tras caminar en la calle que huele a orines y resistió, me encuentro con un chepo con los ojos sumidos y las mejillas grises. Por un momento me lo imagino como personaje de The Walking Dead. Tras sentir su aliento que disparó agresivamente la migraña, bajé las escaleras que me conducirían al Metro.

Tras viajar por 33 minutos en el asiento de metal que me congela las nalgas, llega un tipo vendiendo chocolates. Se me queda viendo como si su vida dependiera de la venta de ese Milkyway. Al ver que su chantaje no funcionaba, me mentó la madre y caminó al siguiente vagón.

El policía de la estación espera a que cruce la puerta para cerrar con sus guantes gordos. Afuera, con la corriente de viento tomando entusiasmo, está otro chepo acostado con una sudadera delgada y con el guardapolvo como almohada.

Un chiflón de frío me hizo temblar rápidamente para tener algo de calor. Pensé inmediatamente en los indigentes. En esas personas que por alguna razón han perdido todo. No me quedó más remedio que comprar una tira de galletas para que comiera algo.

A pesar de la oscuridad que da una noche de media luna pude ver sus encías inflamadas y gastadas. Me dio las gracias con otra dosis de resistol mezclado con microbios acumulados por la falta de un cepillo dental una crema limpiadora con una duración de 12 horas.

Mejor me di la vuelta y caminé a mi pequeño departamento mientras recibía las gracias desconfiadas. 

Al abrir la puerta del edificio me sentí con pena por la comodidad en la que vivía. Casi culpable de tener una frazada. 

Me acosté después de tomar un par de cafiaspirinas con una chapara de pechuga de pavo, queso goudá, champiñones frescos y aderezo italiano. Para tragar todo el paque me serví un buen vaso de jugo de arándano con agua mineral.

Tras reposar los primeros bocados pensé ¿qué carajos debe pasar en tu vida para perder todo? 

Di el ultimo bocado, aventé los pantalones, la camisa y sentí las sabanas de mi cama. Yo trataré que se me quite el dolor de cabeza.

Estoy seguro que al chemo no se le quitará el frío.
Keroseno!!! por @Correarules

Periodista. When you have to choose between truth and legend, ... I say choose the legend... Tony Wilson